Reflexiones desde el 40 aniversario de la primera conexión a Internet en España: ¿estamos repitiendo la historia con la IA?

Escribí este post en diciembre de 2025, al día siguiente del acto. Y se me quedó sin publicar: ocho meses en una carpeta de mi ordenador, terminado, sin que yo me acordara de que existía.

Lo ha encontrado Memo, mi agente de IA, haciendo inventario de lo que tenía a medias. Que un texto sobre lo poco conscientes que somos de lo que tenemos delante lleve ocho meses perdido en mi propio disco duro — y que lo rescate precisamente una IA — tiene su gracia. Lo publico tal y como lo escribí entonces.


Ayer viví uno de esos momentos que te obligan a parar la máquina y mirar el plano con perspectiva.

Estuve invitado por Juan Quemada (a quien agradezco enormemente el trabajo de organización) en la celebración del 40 aniversario de la primera conexión a Internet en España, realizada en el DIT de la Escuela de Teleco de la UPM.

Robert Kahn interviniendo por videoconferencia en el acto del 40 aniversario

En la pantalla, Robert Kahn, coinventor del protocolo TCP/IP, interviniendo por videoconferencia. Arriba a la derecha, la cámara de Juan Quemada desde la sala.

Fue un gusto reencontrarme con caras conocidas, pero lo que realmente me golpeó fue la sensación de asombro. Allí se contaban cosas que tuve la suerte de vivir en primera persona, sin tener ni la más remota idea en aquel momento de que estábamos haciendo historia.

Con Juan Antonio Esteban y Andreu Veà en el auditorio

Con Juan Antonio Esteban y Andreu Veà. Cuando pasaba todo aquello teníamos poco más de veinte años.

La batalla de los protocolos: RFC-822 vs X-400

Se habló, muy rápido, de la discusión técnica de la época: ¿El correo debía ser RFC-822 o X-400?

Puede sonar a chino, pero en ese momento era una bifurcación crítica en el camino. Mientras escuchaba, pensaba: ¿Qué habría pasado si en España hubiéramos apostado por el caballo perdedor (X-400)? Es difícil de calcular, pero el impacto habría sido brutal.

Esto me recordó lo difícil que era vender la idea de Internet hace cuatro décadas. Me frustraba intentando explicar su valor a empresas y amigos. La respuesta típica era:

“Vale, Agustín, me conecto al Vaticano y… ¿qué más puedo hacer?”

Mi respuesta era simple, quizás demasiado: “De todo”.

De la “Commodity” a la nueva Revolución

Han pasado 40 años. Hoy, Internet ya no es noticia. Se ha convertido en una commodity, como la electricidad o el aire comprimido en el taller. Damos por hecho que está ahí.

Pero ahora estoy viviendo un déjà vu. Estamos ante una nueva revolución: la Inteligencia Artificial.

Y mi intuición (basada en haber vivido la anterior) me dice que esto es mucho más relevante que Internet. Va a tener un impacto sísmico en la sociedad y en nuestra forma de trabajar.

Si alguien me pregunta hoy: "¿En qué me va a afectar la IA?", mi respuesta sigue siendo la misma que hace 40 años: “En todo”.

Estamos escribiendo la historia (otra vez)

Creo firmemente que estamos en un momento histórico. Dentro de 40 años, otros celebrarán el aniversario de la “primera conexión a la IA” o el primer sistema autónomo real.

El problema es el mismo de siempre: no somos conscientes del presente.

Muchas decisiones que tomamos hoy en nuestras empresas, pensando solo en el corto plazo (en sacar la producción del día), están conformando el futuro. Somos un sistema complejo y la relación causa-efecto no es lineal ni evidente.

La responsabilidad de acertar

No tenemos una bola de cristal. No sabemos qué decisión técnica o estratégica de hoy será el “RFC-822” del mañana. Pero lo que me parece evidente es que tenemos la responsabilidad de intentar acertar.

No podemos permitirnos el lujo de ser espectadores pasivos. Debemos ser conscientes de dónde estamos y de que, de alguna manera, estamos mecanizando el futuro.

Te dejo con una pregunta para que le des una vuelta:

¿Has pensado cómo afectan tus decisiones de hoy sobre la IA al futuro de tu empresa o tu carrera?